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Detrás de la entrevista con Carlos Slim

A Carlos Slim lo queríamos entrevistar desde el primer número de Líderes, que salió a la luz en noviembre de 1991. Solicitamos la entrevista entonces, pero no quiso.

Una vez que salió ese primer número y tuvo buen impacto, volvimos a insistir con la misma suerte. En esa época (inicios de los 90), era uno de los hombres más misteriosos e inaccesibles, ya se sabía de su existencia, de sus éxitos pero poco se sabía de él y en los medios no se encontraba nada de s vida.

Nosotros conocíamos a Marco Antonio, uno de sus hijos, así que utilizamos esta vía informal para ver si nos podía acercar con él, sin éxito nuevamente. Llegamos a la conclusión de que él nos diera una entrevista hablando de su papá.

Marco Antonio Slim nos dio la entrevista con gusto y nos contó lo que pudo; en algún momento sin embargo, cayó en cuenta que en su relato había muchas lagunas y prefirió acercarnos con su mamá para redondear la historia. Así fue que acabamos en casa de Soumaya Domit en Las Lomas, haciéndole preguntas sobre su esposo; ella previó lo que su hijo no había previsto e invitó a su tío, que se sabe parte importante de la historia. Al final terminamos haciendo siete entrevistas sobre Carlos Slim.

Finalmente, de esas anécdotas redactamos un texto bastante decente de lo que era su vida. Cuando tuvimos nuestra versión final se la enviamos como cortesía a Marco Antonio. Tuvimos la suerte de que el texto terminara en manos de su papá… y así fue como recibimos una llamada de la sectaria particular de Carlos Slim Helu: “el ingeniero quiere verlos”, nos dijo.

Carlos Slim, retratado por Alejandro Gamboa en la entrevista que nos dio en 2001.

¿Quién les contó esto?

Debemos confesar que nos preocupamos, jurábamos que nos iba a regañar y prohibir que publicáramos el texto. Nos hicieron pasar a una salir pequeña y oscura donde esperamos un poco hasta que apareció Slim portando una camisa con las mangas arremangadas, un lápiz en una mano y nuestro texto (con correcciones, tachones y anotaciones) en la otra.

¿Quién les dijo tantas mentiras? -Nos espetó.

-Pues sus hijos, su esposa… -alcanzamos a responder.

-No, no, no jóvenes, vamos a corregir este texto.

Y se sentó junto a nosotros (que tardamos en salir de nuestra incredulidad ante lo que pasaba). Tachaba, subrayaba, punto por punto, coma por coma. Una hora y media de una experiencia cautivadora. De vez en cuando nos platicaba, aclaraba algo y regañaba a Marco Antonio -quien hizo el favor de acompañarnos-.

-¿Por qué les dijiste esto?

-Es que yo pensaba… -replicaba el hijo.

-Pues así no era.

Marco Antonio Slim (foto de 2001), en mucho protagonista de esta historia.

Al terminar de corregir el texto nos preguntó: “Y bueno ¿qué más quieren saber?“. Y eso no se pregunta a quien vive de hacer preguntas… pero estaba dispuesto a responder, así que nos soltamos preguntando todo lo que queríamos saber de este hombre que estaba comenzando a impactar de forma decisiva a la sociedad mexicana… y no eran dudas solamente nuestras sino de gran cantidad de mexicanos.

Dado que casi nunca se había dejado entrevistar y que continuó así muchos años, le dio por responder cuando le pedían una entrevista o lo cuestionaban sobre pasajes de su vida: “Ahí está la entrevista de Líderes. saquen de ahí información”.

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Robert

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